Respeto por la naturaleza y por la tradición se combinan en bombones y tabletas con sabor a éxito

El Castillo del Cacao: Un compromiso con la calidad desde la semilla a la mesa

Trabajando con una de las mejores materias primas del mundo se produce excelencia


© 2016 D. Vega / Raul M.

Uno de los grandes tesoros descubierto en América fue el cacao. Esta semilla que los aztecas, toltecas, mayas e incas usaban como moneda de canje común, además de afrodisíaco y poderoso alimento ritual, fue introducida en Europa de la mano de los Conquistadores españoles y refinada por la habilidad de los franceses, belgas y holandeses en el actual chocolate.

Chocolate que con el pasar de los siglos se ha convertido en uno de los dulces más universales que existen. Siendo consumido en todo el globo, desde las arenas del Sahara donde se bebe caliente y mezclado con especias como el clavo, el cardamomo o el azafrán, hasta las praderas de suiza donde es combinado con leche y almendras y vendido en formato de tabletas para ser devorado con ansias por los niños de medio mundo.

Sin embargo, aunque las técnicas han variado y los maestros chocolateros han logrado producir tabletas, bombones y bebidas con prácticamente cualquier nivel de calidad en la materia prima, la realidad es que en el tema del cacao propiamente, en el tema de las preciadas semillas que dan origen a todo, estamos prácticamente como al principio: el mejor cacao sigue siendo el cosechado en América. Y sin ese cacao, no se puede obtener el mejor chocolate. Eso es una realidad tan clara como que cada día sale el sol.

Por ello, las fábricas de chocolate luchan desesperadamente por adquirir las cosechas americanas. Estando en un particular sitial de honor el cacao de Nicaragua, uno de las denominaciones de origen con mayor prestigio internacional, por ser cuna ancestral de estas preciadas semillas. Es precisamente allí, en esa prodigiosa tierra nicaragüense que opera El Castillo del Cacao, una fábrica de chocolate que tiene la inmensa ventaja de poder acceder a algunas de las mejores cosechas de cacao del mundo.

© 2016 D. Vega / Raul M.

Materias primas sin adulterar


El Castillo del Cacao ha trazado su estándar de calidad sobre la tradición. Su aproximación al negocio del chocolate se basa en un respeto profundo por la inmensa calidad de la materia prima con la que opera: el cacao nicaragüense. Y este respeto se traduce en una técnica depurada, sin aditivos y sin productos industriales, donde los maestros chocolateros de El Castillo del Cacao mezclan a mano y siguiendo ancestrales métodos tradicionales, azúcar, nueces y frutas secas para confeccionar bombones y tabletas que alcanzan a resaltar los tintes profundos y aromáticos que debe tener un verdadero chocolate.

Entre los productos estrella que dan testimonio material de esta filosofía perfeccionista y respetuosa de las tradiciones se cuentan la barra de 50% (estilo Matiguás) y el Ronbon. La barra de 50% presenta un desarrollo innovador de la antigua "Mazorca" (una pasta trdicional de cacao desarrollada en Nicaragua desde la época pre hispánica), en tanto que Ron Bon es un bombón hechos con un 50% de cacao orgánico; ambos productos sin pesticidas y sin mezclas con aditivos químicos o conservantes. Adicionamente, el RonBon es una deliciosa mezcla muy conocida en Latinoamérica, un chocolate de altísima calidad, ligado con un ron añejo de siete años. Esto hace un dulce exquisito, que se ve potenciado por la añadidura de los toques florales y de madera que aporta el ron al sabor naturalmente compatible del cacao. 

Todos los productos de El Castillo del Cacao, son realizados a mano por maestros artesanos. Esta aproximación a una de las industrias más populares dentro del mundo culinario, es asombrosa, pues esta chocolatería nicaragüense ha decidido comprometerse con la calidad antes que nada. Asumiendo los desafíos económicos que implica un proceso tan especializado, donde además la producción final es rigurosamente controlada y de reducida cantidad, producto de la complejidad misma de operar de manera artesanal. El resultado es un chocolate que representa un ejemplo internacional de excelencia y búsqueda de la perfección.

Por su compromiso incuestionable con la calidad de su producto, por sus cuidados procedimientos artesanales que denotan su dedicación a ofrecer solamente lo mejor, y por su intención de preservar la calidad desde la semilla hasta la mesa, Business Initiative Directions ha decidido otorgar el galardón BID International Quality Award a El Castillo del Cacao, en reconocimiento a su excelencia y su filosofía orientada a la Cultura de la Calidad Total.

SOBRE BID Y EL PREMIO INTERNATIONAL ARCH OF EUROPE:


BID es una organización privada e independiente fundada en 1984, cuya actividad primaria es la comunicación empresarial orientada hacia la calidad, la excelencia y la innovación en la gestión empresarial. Como líder de la difusión de la cultura de la calidad, BID reconoce a esas empresas y organizaciones que dirigen las actividades más importantes en el mundo de los negocios y es considerada la organización fundadora de la difusión de la cultura de la calidad, la excelencia y la innovación en 179 países. Este trofeo simboliza un compromiso con los principios de la calidad. El modelo de gestión QC100 Total Quality Management, junto con el programa Quality Mix, cubren en los medios de comunicación lo ocurrido durante la convención y su impacto en la comunidad y el sector empresarial, creando una plataforma inigualable para la mejora continua dentro de la organización y un reconocimiento de los logros de la empresa a nivel internacional. Los premios se entregan a aquellos que están comprometidos con la mejora de la cultura de la calidad basada en los principios del modelo QC100 Total Quality Management. Los candidatos son propuestos por líderes de empresas que han sido anteriormente galardonadas y que consideran merecedores de este premio. También pueden resultar nominados los candidatos que tengan méritos especiales. El Comité de Selección del Premio Internacional BID a la Calidad elige entre ellos a las empresas ganadoras que reciben el premio en Nueva York, París, Ginebra, Fráncfort, Madrid y Londres.